El ser humano no es frágil, es poderoso

mars 20, 2020

Artículo publicado en Diario Expansión

Las esculturas de acero de Jordi Díez dialogan con entornos tan variopintos como museos, templos, escaparates o mesas con estrella Michelin.

La expresión figurativa, especialmente la figura humana, es el eje sobre el que gira la obra de Jordi Díez (Valladolid, 1966), presente en museos, templos, espacios públicos y colecciones particulares de todo el mundo. Sus piezas de acero inoxidable, su material fetiche, miran de frente grandes ciudades y rincones de la naturaleza, pero también decoran las mesas de restaurantes como El Celler de Can Roca y ABaC o escaparates como el de Loewe. Es uno de los escultores españoles con más proyección internacional.

  • ¿Por qué eligió la figura humana como eje central de su obra?


La figura humana lo posee todo. Si consigues expresar en profundidad un cuerpo humano, sabes exprésalo todo: su pasión, su fuerza, su espíritu.

  • ¿Cómo consigue que en sus obras dialoguen con el entorno en el que se ubican?


Cuando acometo un encargo busco potenciar con mi trabajo lo que el entorno dice y magnificarlo. Algo parecido a añadir música a un paisaje, aumentado su presencia.

  • ¿La inmaterialidad de sus piezas es un símil de la fragilidad de nuestra existencia?


No tengo claro que nuestra existencia será frágil. Creo que el ser humano es poderoso. Con la inmaterialidad lo que expreso es un nivel más sutil del ser humano, algo así como la energía que lo anima, su espíritu. El acero es un material único para expresar lo inmaterial, por esta posibilidad de ligereza, de ver el interior, unida a su ausencia de color.

  • ¿Cómo llegó al acero?


Llegué a él después de trabajar mucho con todos los materiales propios de mi oficio como piedra, madera, arcilla, bronce… Después pasé al hierro porque me obligaba a sintetizar, pero en poco tiempo me empezó a parecer demasiado usado, así que probé con el acero. Y tras cinco años empleándolo caí en la cuenta de que se había convertido en el material por excelencia de la expresión escultórica de mi siglo.

  • ¿Se ha planteado trabajar con materiales reciclados?


Una de las cosas que busco en mi escultura es comunicarme a través del tiempo, algo propio de toda expresión artística, pero que en la escultura tiene aún más poder. También tiene mucha importancia para mí la pureza del material, su nobleza. Por sí sola ya posee, e impone, su propio discurso. No conozco ningún material reciclado que reúna las cualidades que necesito para crear una escultura, pero si aparece lo utilizaré.

  • Su obra está en espacios diversos. ¿Un sitio pendiente donde le gustaría tener presencia?


En cualquier lugar en el que una obra mía pueda inspirar a otras personas.

  • Una respuesta poética para contrarrestar los tiempos en los que vivimos. Por cierto, ¿cómo le afecta profesionalmente el Covid-19?


Si el problema se alegra en el tiempo, puede perjudicar presentaciones internacionales previstas para los próximos meses.

  • Volvamos a la poesía. Su mano ha cincelado las cucharas de degustación que usan los Roca o la escultura con forma de bolso que hizo para Loewe. ¿Por qué algunos artistas no quieren trabajar con marcas? ¿Sienten que devalúa su arte?


Pues no lo sé. Si es el caso, entiendo que es una cuestión de entender verdaderamente lo que se hace. Cuando trabajé con Loewe, por ejemplo, reinterpreté su pieza más emblemática, el bolso Amazona. Fue una especie de comunión con su diseñador; inmediatamente me di cuenta de que el bolso respondía en todo al Número Phi, a la Divina Proporción.

  • ¿Y es proporcionada la fama de los escultores españoles en su patria con la que tienen fuera?


España sigue siendo punta de lanza en la expansión artística. No creo en el estereotipo de que es necesario salir de nuestro país para ser reconocido en España. Además, atravesamos una etapa en la que se vuelve a valorar el oficio, el buen hacer. Vivimos en tiempo fértil que dará grandes hitos en la historia del arte.

©Jordi Díez Fernández 2020